D A M A D E V I E N T O
Hacía notar su presencia,
la dama vestida de viento.
Las criaturas danzaban
aquella danza eterna
al compás de sus miserias.
Unas vestían de negro,
otras vestían de blanco.
La rueda giraba y giraba
sobre su eje,
sobre si misma.
Una aureola de viento
envolvía aquel entorno,
como si ella quisiera
salir de su entorno de misterio
y coger alas al viento,
hacerse visible
al huracán del ojo humano,
al vendaval de lo imposible.
Escondida tras una fuente
lloraba y lloraba en su frente,
ya que nació sin sentidos
junto al altar de los sacrificios,
junto al altar de su muerte.
Una paloma surcaba
por aquel entorno invisible.
La rueda gira y gira
sin dar un respiro al tiempo.
-Francisco Cervera-
